sábado 21 de julio de 2007

Entrevista a RAQUEL PLATERO: "Los y las adolescentes se encuentran en un mundo paradójico y en constante evolución"

Raquel Platero es profesora, investigadora, ahora también escritora, pero sobre todo es feminista, lesbiana y activista comprometida. Pisando Fuerte ha querido hablar con ella sobre su libro publicado recientemente junto a Emilio Gómez: Herramientas para combatir el bullyng homofóbico. Este libro, instrumento indispensable para padres y educadores, recoge diversos métodos y dinámicas para impartir una educación basada en valores esenciales como la diversidad y la igualdad y para conseguir barrer de las aulas la discriminación por razón de condición u orientación sexual.
Recogemos la interesante charla que mantuvimos con Raquel:

Pisando Fuerte: En primer lugar, y para despejar dudas, ¿qué entendemos por bullyng homofóbico? ¿qué comportamientos o actitudes de la vida cotidiana de un centro educativo pueden encuadrarse en él?

Raquel Platero: Para nosotros, el acoso escolar homofóbico o bullying homofóbico designa aquellos comportamientos violentos por los que un alumno o alumna se expone y/o queda expuesto repetidamente a la exclusión, aislamiento, amenaza, insultos y agresiones por parte de sus iguales, una o varias personas que están en su entorno más próximo, en una relación desigual de poder, donde los agresores o “bullies” se sirven de la homofobia, el sexismo, y los valores asociados al heterosexismo.

La víctima será descalificada y deshumanizada, y en general, no podrá salir por sí sola de esta situación, en la que se incluye tanto a jóvenes gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, pero también a cualquier persona que sea percibida o representada fuera de los patrones de género más normativos.

El entorno de iguales es consciente de esta situación y permite que suceda, a espaldas de las personas adultas del entorno que desconocen, o que, a su vez, minimizan la situación tomando la decisión de ignorarla, y de esta forma son colaboradores por omisión de actuación en estas acciones de acoso.

En resumen, da lo mismo que estos alumnos y alumnas sean o no gays, lesbianas, transexuales o bisexuales: están siendo discriminados, insultados, ignorados y vejados porque alguien dice que no son como los “chicos” o las “chicas” deben ser. Estos casos de bullying o acoso escolar señalan que los modelos rígidos de género sirven para etiquetar y minusvalorar, que la sexualidad se usa para estigmatizar y que, como docentes, progenitores y activistas tenemos mucho que hacer.

Algunas de las formas de bullying que nos hemos encontrado tienen que ver con el uso de las nuevas tecnologías, como filmar una situación de acoso y colgarlo en youtube, pasarse por móvil los archivos, enviar correos amenazantes, etc. Son nuevas forma de una misma situación de acoso homofóbo.


PF: Hablamos del libro “Herramientas para combatir el bullyng homofóbico”. Como su propio título indica, vuestro libro es una herramienta para combatir la homofobia. ¿Qué podemos encontrar en él y cómo debe leerse y utilizarse? ¿A qué lectores va dirigido especialmente este libro?

RP: El fin de este libro es acercar el conocimiento sobre la homosexualidad, lesbianismo, transexualidad y bisexualidad a personas jóvenes y adultas, como temas que tradicionalmente no han sido abordados formalmente desde la escuela y la educación no formal. Ha sido concebido como una herramienta para la comunidad educativa, madres, padres, profesionales de la eduacación formal y no formal, y de hecho, hemos recibido comentarios de diferentes profesionales de otras profesiones que apuestan por sus contenidos como Fernando Olmeda, que afirmaba con humor durante la presentación que hicimos en la FNAC el pasado mes de junio, debíamos cambiarle el título y ponerlo como libro de texto obligatorio para periodistas.

Como activistas y docentes, entendemos que es importante abordar la educación sexual desde una mirada inclusiva, democratizadora y ciudadana, incidiendo en tres aspectos: los contenidos, las actitudes y habilidades. Para ello el libro está dividido en seis grandes unidades temáticas, y cada una de ellas se acompaña de una unidad didáctica, compuesta por cinco actividades y una bibliografía específica. Las unidades temáticas están diseñadas para el profesorado, docentes y educadores y educadoras, madres y padres. Cada una de estas unidades temáticas ofrece un marco conceptual y contenidos formativos que se desarrollan además en las unidades didácticas, que están dirigidas a jóvenes y adultos, a partir del primer ciclo de educación secundaria (ESO) y que incluye a jóvenes adultos.

Las unidades didácticas son diversas: incluyen dinámicas de grupo, visionado de películas, comentarios de texto, lluvias de ideas, búsquedas en Internet y bibliográficas, juegos y recortes de prensa, entre otros. En cada unidad didáctica se elegirán aquellas actividades que más se adapten a los objetivos de la intervención y el contexto concreto de la misma. Se proponen un total de cinco actividades por tema, con diferentes duraciones, recursos y dinámicas.

Las unidades están diseñadas para poder ser utilizadas independientemente, aunque se sugiere utilizar el orden mostrado. Así, se parte de conceptos generales sobre sexualidad y su construcción social, seguido por conceptos básicos sobre gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, y posteriormente se muestran los cambios en nuestra historia reciente y la evolución en los derechos de las parejas, matrimonio entre personas del mismo sexo y la reivindicación de las personas transexuales. Por último, se ofrece un recorrido por la realidad de la Comunidad de Madrid, la percepción de la homofobia, así como algunas voces y experiencias de recursos de Rivas Vaciamadrid.

PF: Pasamos a hablar ahora de la problemática de los jóvenes lgtb, un colectivo que cuenta con escasa visibilidad. Como mujer lesbiana y profesora, ¿cuáles crees que son los principales problemas y necesidades que los y las adolescentes lgtb encuentran hoy en nuestra sociedad?
RP: Los y las adolescentes se encuentran en un mundo paradójico y en constante evolución: por una parte existe una gran invisibilidad de la educación sexual en su formación, con los miedos constantes de las personas adultas a abordar estos temas y al mismo tiempo, emitiendo constantes valoraciones sobre lo que está bien y mal. Por otra parte, un mundo que está lleno de referencias a la sexualidad y el sexo, de forma indiscriminada, con fuentes infinitas de información, como son las nuevas tecnologías de la comunicación y con pocas pautas sobre cómo acceder a ellas. Tienen los mismos problemas de antes, de falta de conocimientos y de apoyo, de saber a quién acudir y saber más, de una interlocución y por otra parte, de una oferta infinita de información que está ligada al porno, al consumo, a una visión de la homosexualidad que poco tiene que ver con lo cotidiano.
PF: Las escuelas e institutos siguen siendo importantes focos de discriminación y rechazo para gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. La diversidad afectivo-sexual es aún un tema tabú en numerosas centros educativos. ¿Crees que la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía supondrá un avance real en la lucha contra la homofobia en la escuela? ¿Cuál es tu opinión sobre el duro rechazo que los sectores más retrógrados y conservadores de nuestro país muestran contra esta asignatura?
RP: Mientras estábamos trabajando en el libro, surgía una y otra vez esta frase “inventar la rueda”… Creemos que nunca se ha abordado la homofobia y la sexualidad y en el aula y lo que encontramos es que hay profesionales que llevan décadas haciéndolo. No son guerriller@s infiltrados, son profesionales que contestan a las preguntas de su alumnado, que explican quién era Lorca o parar los comentarios y chistes homófobos que hagan, por poner un ejemplo, que aprovechan las oportunidades que les brinda su temario y la formación en valores para abordar los temas que les preocupan a sus alumnas o alumnos.

La asignatura de Educación para la Ciudadanía es una oportunidad más para educar de forma integral, y es una ventana de oportunidad, como otras, para poder incidir en la prevención de problemas que nos preocupan como la violencia de género, la homofobia, el racismo, etc. Los ámbitos más conservadores de la sociedad están reclamando un protagonismo que han perdido, y están utilizando la polémica con esta asignatura para ello.

La escuela y el estado son y deben ser laicos, mostrando y defendiendo los valores constitucionales, no hay duda ninguna sobre esta cuestión; por otra parte, las familias tienen el deber y el derecho de enseñar en valores y moral, en la forma que les parezca conveniente.



PF: En el instituto de Rivas-Vaciamadrid se está llevando a cabo un exitoso proyecto para combatir la homofobia que incluye tutorías para el alumnado sobre orientación sexual. ¿Cómo valoras esta novedosa experiencia? ¿Puede ser un modelo implantable en otros centros educativos para fomentar el respeto a la diversidad sexual?

RP: Nuestro libro contiene un pequeño estudio sobre la percepción de la homosexualidad en la comunidad educativa de Rivas Vaciamadrid, donde entrevistamos a alumnado, jóvenes, profesionales de la educación formal y no formal, entre ellos, hablamos con Joaquín, responsable de la tutoría. Creemos que es un ejemplo de buenas prácticas, una forma posible de abordar la vivencia de las sexualidades no normativas del alumnado de educación secundaria. Como él mismo afirma, la tutoría no nace como un hecho aislado, sino que ha habido una dinámica de normalización, un hábito de aceptar, en un contexto y momento determinado.

Así, la realización de actividades para todo el instituto sobre la educación sexual, la visibilización de los días señalados como 1 de diciembre, el 8 de marzo, el 17 de mayo, etc. son una ocasión ideal para llamar la atención sobre cuestiones ligadas a la formación en valores. La tutoría lgtb es una experiencia pionera y loable, que nos tiene que llevar a pensar en qué necesidades tiene cada uno de nuestros entornos educativos y qué tipo de actividad resulta más interesante.

Además, durante el estudio tuvimos la ocasión de hablar y ver a algunas de las personas que participan en la tutoría, jóvenes muy juiciosos que hablan de las cosas que más les preocupan y dicen cosas como las siguientes: “El problema es el machismo: la consideración de la superioridad del hombre sobre la mujer, el hecho de que los hombres no pueden llorar porque eso es de mujeres, si te caes hay que levantarse, es lo propio de hombres…” (M. varón de 17 años). O bien, A. joven varón de 18 años que afirma: “El entorno es bastante receptivo, pero aun así no es fácil, especialmente en la familia; por ejemplo, aunque mis padres han aceptado bien que sea gay, no les gusta nada que salga en los medios de comunicación”.

PF: Ante todo eres una activista incansable comprometida con la lucha por la igualdad. Participas y colaboras activamente en distintos colectivos feministas y de defensa de los derechos de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. Después de los importantes logros conseguidos en esta materia, ¿en qué aspectos crees que debe centrarse ahora el trabajo del movimiento lgtb? ¿cuáles deben ser las nuevas metas y objetivos de este movimiento? ¿Y cómo pueden conseguirse y alcanzarse?

RP: Me encanta esta pregunta, porque es como “una carta a los Reyes Magos” o soñar en voz alta… Como feminista y activista lgtb tengo el convencimiento de que es el momento de fijarnos en las lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, en tanto que estudiantes, trabajadores/as y ciudadanos. De esta visión extraeremos que tenemos una labor pendiente luchando contra la homofobia en la educación (la educación sucede en todas las etapas de la vida, entre iguales y con los/as docentes, incidiendo en la formación del profesorado, educación sexual y sobre igualdad de género, etc.), en el trabajo, luchando contra la discriminación de género y sexual en todos los ámbitos, y en conjunto, en transformar la sociedad en la que vivimos.

Desearía que el interés que tenemos por la educación sexual contase con las chavalas y chavales, con sus intereses y necesidades. Necesitamos facilitar un espacio donde se dé voz a sus protagonistas y hacer posible que generen sus propias soluciones y procesos. Los padres, madres, jóvenes y profesionales de la educación, así como las voces de colectivos y expert@s tienen que ser actores clave en este proceso.

En cuanto a nuestro movimiento lgtb, es el momento de fijarnos en que nuestras vidas están atravesadas por diferentes desigualdades, que éstas son simultáneas y que generan situaciones únicas que requieren atención. Necesitamos ir más allá de la idea de la doble discriminación para pensar en la discriminación múltiple. Una puede ser mujer, lesbiana, tener una discapacidad, vivir en un entorno rural, ser una persona migrada, etc… una serie de situaciones que tienen relación entre sí y en las que la sexualidad juega un papel fundamental.

Finalmente, me gustaría decir que asistimos a un momento en el que es fundamental fijarse en la diversidad inserta en la sociedad y las voces que las representan, así como la pluralidad misma de las voces lgtb y sus movimientos, que tenemos que cuidar y fomentar.

Información adicional:


1 comentarios:

laurentino Velez Pelligrini dijo...

Es de celebrar que Raquel Platero apunte al sistema educativo como ambito institucional de lucha contra la homobia. En efecto,a pesar de la reforma pedagogica llevada a cabo en nuestro desde los 90 ( tan amonestada por la derecha politica y escolar) se han serios esfuerzos por crear establecimientos "integradores" y abrir la puerta a unos procedimientos didacticos atentos a la diversidad del alumnado en sus potencialidades. La introduccion del aprendizaje significativo inserto en las perspectivas pedagogicas construccionistas, ha contribuido tambien a una receptividad de los docentes ante el alumno, superando asi las visiones autoritarias del aprendizaje y los metodos puramente conduccionista basados en el solo protagonismo de los docentes. Por no hablar del aprendizaje cooperativo, que ha introducido valores de solidaridad en el aula, sobre todo frente al puro competitivismo y la famosa " cultura del esfuerzo" ( bandera de la derecha escolar)
Es incomprensible, sin embargo, que pese a las excelentes reformas que se han llevado a cabo, pocos esfuerzos se hayan hecho en cambio para enmendar las formas de violencia simbolica que impregnan nuestras instituciones. La lucha contra las discriminaciones, sobre todo las de genero,pasan por lo tanto por una lucha cultural, por la capacidad de canalizar contra discursos que desocialicen a nuestros alumnos y los deshabituen de las practicas sociales que estan justamente en el binomio dos sexos/dos generos.
Comparto por lo tanto una buena parte de los propositos que mantiene Raquel Platero. Ahora bien, no me da la impresion que este sea el camino que ha tomado el movimiento LGTB : El dichoso asunto de los Nuevos Modelos Familiares ( que como todos sabemos es una cuestion de muy bajo vuelo intelectual) y el tema del matrimonio gay y lesbiano ( que ha invadido la esfera publica y el debate mediatico, sin tener respuesta por ello a ninguno de los problemas reales de discriminacion que viven muchos gays, lesbianas y transexuales) nos han ido apartando de los verdaderos problemas : el orden simbolico, que es la verdadera fuente de la que emanan las discriminaciones. Evidentemente, mientras sigamos teniendo a un mundo asociativo de corte " asimilacionista", a una "homocracia" incapaz de plantar cara y comoda en la gestion de las redes clientelistas con el poder socialista, mientras solo se oigan discursos grandielocuentes sobre la igualdad y la ciudad ( que paradojicamente contrasta con la persistente homofobia social en muchos aspectos de la vida colectiva)y mientras le seguimos teniendo miedo a la "diferencia" ( reflejado en la sistematica "heternormativizacion" de nuestras practicas)poco podremos hacer. En suma, mientras no salgamos del asimilacionismo; poco podremos hacer. Laurentino Velez Pelligrini